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En 2018 se han realizado 541 trasplantes exitosos en Argentina, pero la lista de espera supera las 11 mil personas

El Dr. Alberto Maceira, nuevo presidente del INCUCAI, planea insertar equipos de servicio en los hospitales e impulsar un cambio en la legislación para reforzar la figura del donante presunto.

Como cada año, hoy 30 de mayo, el obelisco de Buenos Aires se iluminará de verde para celebrar en Argentina el Día Nacional de la Donación de Órganos y Tejidos, una efeméride ideada para promover esta práctica y concientizar a los profesionales de la salud y a los ciudadanos comunes sobre la posibilidad de salvar vidas humanas a través de la ablación.

El Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI), ente encargado de impulsar, normalizar y coordinar lo relativo a los trasplantes en Argentina, registra que hasta el pasado 29 de mayo se habían realizado en el país 541 trasplantes exitosos. Una cifra que, si bien es representativa, aún resulta insuficiente para atender a la demanda de casi 11 mil pacientes que se encuentran en lista de espera para recibir un trasplante en el país, de los cuales 7.827 aguardan por órganos y el resto por tejidos y células, sin contar a los más de 30 mil pacientes registrados en diálisis que, a largo plazo, podrían requerir de un trasplante. Riñón, hígado, corazón y pulmón son actualmente los órganos más requeridos por los argentinos como consecuencia de enfermedades que, en su mayoría, podrían prevenirse, según precisa la institución.

El Dr. Alberto Maceira, quien asumió el cargo de presidente del INCUCAI en abril de este año, conversó con Océano Medicina sobre el panorama actual de la donación en Argentina y sobre los proyectos que espera desarrollar durante su gestión para mejorar las estadística sobre trasplantes. Sus planes, declara, incluyen una transformación dentro del sistema de salud para garantizar la presencia de equipos especializados en trasplante en los hospitales, así como un cambio en la normativa legal que coloque la decisión del paciente fallecido por encima de la que, posteriormente, puedan llegar a tomar los familiares.

—¿Cómo describiría el panorama actual de la donación de órganos en Argentina?

—No es malo, pero tampoco es bueno. Estamos dentro de América Latina como el segundo país en donación. En general, somos un país que tiene una institución jerarquizada como el INCUCAI que tiene buen vínculo con la sociedad, pero lo que nos falta todavía es terminar de entrar a fondo en el circuito del sistema de salud público y privado. Creo que es necesaria la inserción en el sistema de sanitario para que se entienda mejor el proceso de donación-trasplante ahí dentro. Después, como cosa a favor, tenemos un registro que es muy importante y reconocido mundialmente, y una muy buena decisión desde la política sanitaria global de que esto funcione bien.

—¿Cómo planea realizar la inserción del INCUCAI en los hospitales y centros de atención sanitaria?

—Con la creación de servicios de procuración hospitalaria. En la Argentina hubo alguna intención de esto anteriormente, no como servicio sino como coordinadores hospitalarios, que generó un cambio en la línea de obtención de órganos; pero ahora está otra vez amesetado y lo que intentamos es, con esta modificación de coordinador a servicio, impactar para volver a romper esa meseta que tenemos hace cinco o seis años. Serían servicios de procuración donde, así como el médico pide una interconsulta al nefrólogo cuando hay un paciente con insuficiencia renal, la pida también al servicio de procuración cuando se encuentre ante un fallecido bajo criterio neurológico en su terapia. Esto forma parte del formato interdisciplinar que hay que tratar de tener en los hospitales para alcanzar una mayor cantidad de donantes.

—¿Cuáles otras medidas prevén tomar desde su gestión?

—Tenemos también una estrategia respecto a tejidos, sobre todo de córnea, donde tenemos la mayor demanda. Ahí lo que vamos a hacer es trabajar fuertemente, no solo con los médicos, sino con todo el sistema de salud en general, sobre todo con enfermeras, que son las más están en contacto con los pacientes. Además, estamos trabajando en modificar uno de los artículos de la Ley para que haya una obligatoriedad de la comunicación de la continuación del proceso una vez que suceda la muerte. La intención de esto es romper con este paradigma que tiene el sistema de salud de que el proceso de enfermedad termina con la muerte. Nosotros pretendemos que se entienda que el proceso de enfermedad no termina con la muerte, sino con el trasplante. Entonces, eso es dar un pasito más en ese paradigma en el proceso salud-enfermedad.

—Además de lo ya mencionado ¿En qué consiste la modificación de la Ley de Trasplante de Órganos y Tejidos que promueven desde el INCUCAI?

—Se está trabajando en una modificación de la Ley que tiene que ver con actualizar un poco la vigente, que ya tiene 16 años, sobre todo en el cambio de nomenclatura, lo que incluye modificar términos como ablación por trasplante, porque la gente lo entiende más. También pensamos incluir el donante cruzado, que ocurre cuando hay dos casos de parejas en las que uno quiere donar su órgano al otro pero no son compatibles, puedan hacer la donación cruzada. Sin embargo, lo más importante es que planteamos el tema de fortalecer la decisión individual respecto a la donación, para que pueda más la elección del paciente que la postura de los familiares. Estamos trabajando en esa línea y esperamos que pronto la podamos llevar adelante, siempre apuntando a la libre elección de las personas.

—¿Cuándo esperan que este proyecto empiece a ser considerado en el Congreso?

Hace como 20 días que empezó el proceso de presentación y esta semana será evaluado por la Comisión de Salud. Si ahí lo aprueban, puede pasar a ser discutido en el recinto, a los diputados, lo que le otorgaría media sanción.

—¿Es posible pensar en la obligatoriedad de la donación de órganos y tejidos en Argentina, como se ha estipulado recientemente en países como Holanda?

—Los países que tienen esa normativa, prácticamente no la aplican porque es muy difícil hacerlo. Con esta modificación que queremos realizar a la Ley, lo que pretendemos es reforzar al donante presunto. La figura del donante presunto ya la tenemos actualmente, y estipula que toda persona que no se manifiesta por la negativa es donante. Lo que pasa es que en la Ley actual se pide consultar a la familia a ver cuál fue la última opinión del fallecido y se le solicita firmar una declaración jurada al respecto; lo que nosotros tratamos de sacar ahora es todas las dudas que genera esa consulta con la familia, para que cada individuo tome la decisión en vida, por la negativa o por la positiva. La idea es que esté en sus manos, para sacarle esta obligación a la familia de tener que responder por el fallecido.

—¿Cuál es el papel que deben desempeñar los profesionales de la salud en el momento cumbre de decidir la donación con la familia?

—Precisamente, queremos reducir la influencia de la familia en esa decisión. En todo caso, nosotros estamos transfiriendo toda la responsabilidad al sistema de salud y estamos convencidos de que si médicos, enfermeras y el sistema entero no se comprometen con esto, no lo vamos a poder resolver. Hoy, en este momento, debe haber en todo el país al menos diez fallecidos que son posibles donantes y nosotros no nos enteramos. Aquí lo importante es que el sistema se comprometa a informarnos sobre estos procesos y que ellos estén en la capacidad de llevarlos adelante para que haya más donantes en el país. Para esto, en la provincia de Buenos Aires ya contamos con 20 coordinadores, sin el formato de servicio aún, y ya tenemos a 32 coordinadores en el resto país y lo antes que podamos se va a empezar a notar el resultado del vínculo.

—En ese sentido, es fundamental la capacitación y la formación de los profesionales de la salud, con cursos en los Hospitales, acá en el INCUCAI o en otras plataformas y universidades, para que tengan las herramientas necesarias y que se entienda cuál es el formato y que los médicos lo incorporen como parte de su estrategia de atención a los pacientes. Lo ideal sería que haya un servicio de procuración dentro de cada hospital, el médico le pida la interconsulta y el servicio se haga cargo del fallecido para que se maneje todo el proceso dentro del centro de salud: hablar con la familia, hacer el diagnóstico, contactarse con los médicos ablacionistas, hacer la ablación y entregar el cuerpo en la condiciones en que debe ser entregado.

— ¿Cómo comunicará estos proyectos para fomentar su comprensión por parte de los ciudadanos y posibles donantes?

— Vamos a seguir con una fuerte campaña en las redes sociales, donde usualmente recibimos comentarios positivos. Lo que estamos haciendo es enfocarnos en contar experiencias, tanto de aquellos que han recibido un órgano como de los que son familiares de quien ha donado. Esto realmente tiene un impacto positivo en la sociedad porque ayuda a sensibilizar.

— Hablando de redes sociales, la película argentina Animal ha sido cuestionada por el tratamiento dado a la donación de órganos ¿Cuál es su postura como presidente del INCUCAI sobre este filme?

— La película la vi porque ellos nos invitaron a verla. Yo no soy crítico de cine, así que no haré una crítica en términos estéticos o técnicos, pero claramente es una ficción y de eso se trata. Nada de lo que pasa en la película es real. No quiero spoilear la película pero nada de eso ocurre en nuestro país. Claramente, nos sirve a nosotros para hablar de la temática y a mí en lo personal me gustó como película, e insisto que no me genera absolutamente ninguna preocupación porque es una ficción. Si el sistema se tuviera que preocupar por una película no deberíamos estar tranquilos con el sistema. El sistema de la donación de órganos en Argentina es mucho más sólido y está mucho más instalado en la sociedad que una película.

 

Dr. Alberto Maceira, presidente del INCUCAI

  • Expresidente del Centro Único Coordinador de Ablación e Implante de la Provincia de Buenos Aires (CUCAIBA) y asesor de la Dirección Médica del INCUCAI.
  • Secretario de Salud del Municipio de Hurlingham. 2015-2017.
  • Director del Hospital Luis Güemes de Haedo entre 2005 y 2010.
  • Coordinador durante 12 años del Centro Hospitalario de Trasplante en el Hospital Güemes de Haedo y Coordinador Regional de Trasplantes de la Región 7.
  • Médico con especialización en Terapia Intensiva en la Universidad de Buenos Aires. Realizó su residencia en Terapia Intensiva y Unidad Coronaria en el Hospital Luis Güemes de Haedo, donde posteriormente fue jefe de residentes.

 

 

 

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